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Foto Caretas

Hoy César Hildebrandt describió estupendamente este lío “familiar” que involucra a los Tudela. Está clarísimo que esta telenovela tiene como protagonistas a dos cuervos (los dos hijos Francisco y Juan Felipe) y la arpía (la esposa Graciela de Lozada Marrou) que están peleando por devorarse el patrimonio del galán principal (Felipe Tudela y Barreda)

Los últimos capítulos de esta historia han puesto en evidencia que aquí no hay amor “filial” ni “conyugal”. Los hijos exigen el derecho a “visitar” a su padre pero en realidad quieren tenerlo cerca para hacerle un exámen médico y demostrar que está incapacitado para manejar su patrimonio. La esposa y la hijastra buscan “darle tranquilidad y mantenerlo al margen del escándalo” pero al llevarlo a Bolivia lo único que pretenden es alejarlo del país para evitar un eventual fallo judicial que la despoje del manejo de su patrimonio.

El tema es que esta pelea mediática y legal tiene como protagonistas a dos reconocidos estudios de abogados. Por el lado de los hijos, está el Estudio Ghersi y, por la esposa, estudio Rodrigo, Elías & Medrano. Bueno, en realidad hay un tercer estudio. El de Jorge Avendaño que también defiende al padre y doña Graciela.

Un dato que demuestra estre entuerto “familiar” por el botín patrimonial: Carlos Rodrigo Mazuré, es consuegro de Graciela Lozada; el yerno de Jorge Avendaño –un joven abogado que perteneció a ese estudio– es también sobrino carnal de Lozada; y la hija de ésta, Augusta Aljovín, trabaja como empleada en el Estudio Rodrigo.

Los medios también han tomado posición. RPP, Expreso y Correo defienden abiertamente la posición de los hijos. Mientras que Caretas y La República están a favor de la mujer o mejor dicho en contra de los hijos.

¿Y en qué acabará esta historia? No se pierda el próximo capítulo.

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