El APRA le cree a Montesinos. ¿Usted le cree al APRA?
Miércoles 9 de Julio, 2008 por Fernando ValenciaAsí titula su excelente artículo hoy Juan Carlos Valdivia en el diario Correo. Me lo acaban de pasar y lo reproducimos porque aporta un dato que podría poner contra las cuerdas al partido de gobierno y su secretario general, Mauricio Mulder.
“El incidente referido a la publicidad contra el paro que se realiza el día de hoy muestra lo endeble que es la institucionalidad y qué débiles son las barreras morales entre los actores del quehacer nacional.
En primer lugar está el caso del APRA al darle credibilidad a las palabras de Montesinos. Sólo hay que recordar que el mismo Montesinos conversaba en su salita, donde señalaba como “conversables” a dos vigentes líderes del Partido Aprista. Si el gobierno aprista le cree a Montesinos en el caso del SUTEP, ¿le cree también con respecto a sus dirigentes? El usar el testimonio de Montesinos es cuestionable desde el punto de visto ético, pero también desde el estratégico, pues si Montesinos decidiera acusar a algún miembro de este gobierno, les sería difícil desmentirlo luego de que usaran su imagen para atacar a otros.
En segundo lugar, el uso de recursos públicos para la transmisión de la publicidad ha quedado demostrado, toda vez que es el mismo medio de comunicación que recibió la orden de transmisión (y transmitió) el que ha dado a conocer el hecho. Entonces, ¿el canal debió abstenerse de emitir el referido aviso sabiendo lo irregular del procedimiento?
En tercer lugar, hecho el anuncio, rápidamente tanto el Premier como el secretario general del APRA salieron a dar explicaciones y establecer que se trató de un error de la agencia de publicidad. Mauricio Mulder quiso poner punto final anunciando el pago “en efectivo” de la referida publicidad. Pero como la mentira tiene patas cortas, el congresista Mulder olvidó que por el Decreto Legislativo 975, publicado el 15 de marzo del 2007, todo pago que supere los S/.3,500 (o mil dólares) deberá realizarse mediante un medio de pago, ya sea cheque, depósito en cuenta o medios electrónicos (tarjeta de debito o tarjeta de crédito). ¿Pagó el APRA en efectivo y transgredió la ley? ¿Cómo se manejan las finanzas del partido de gobierno?
En cuarto lugar, el uso de los recursos públicos y de mecanismos para evitar los mecanismos de control, como es el pago a través del PNUD, muestra la falta de criterio en la asignación del presupuesto público. No se le da presupuesto a la Oficina Nacional Anticorrupción, pero se paga avisos publicitarios de manera poco clara.
En quinto lugar, el Congreso, que debió abocarse a este tema de manera inmediata, ha sido incapaz de salir de su letargo, y los llamados congresistas de oposición siguen preocupados por discutir quién tendrá el honor de perder las elecciones frente a la lista del Partido Aprista.
Lo hemos dicho en reiteradas oportunidades: sin un contrapeso, a este gobierno le van a faltar los controles necesarios para evitar incidentes como el del aviso de Montesinos, o cosas peores. Ya lo sabemos.


Nuestro antiguo Blog fue 



Julio 10, 2008 - 10:16 pm
ese montesinos care gusano
Julio 11, 2008 - 7:45 pm
[...] Habría que tener en cuenta la observación de Juan Carlos Valdivia: [...]
Julio 13, 2008 - 1:53 pm
PARA RECORDAR:
Alan Garcia pacto con Montesinos
Agenciaperu.com (1/9/01)
Vladimiro Montesinos confabuló en el Poder Judicial para lograr que la Sala
Especial de la Corte Suprema de la República, presidida por el vocal Luis Serpa
Segura, declarara la prescripción de los delitos de corrupción, enriquecimiento
ilícito, colusión y cohecho pasivo por los que debía responder el ex presidente
Alan García, por lo menos, hasta noviembre del 2001.
Escribe Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com
Dos días antes de la segunda vuelta electoral, el
último primero de junio, el candidato Alan García
respondía a las expectativas de los corresponsales
extranjeros en el local de la Asociación Peruana de
Prensa Extranjera, APEP, en el Hotel Las Américas.
Una periodista del diario ABC de Madrid, Carmen de
Carlos le preguntó: “¿Podría usted aclarar si entre el
24 de setiembre, fecha en la que Vladimiro Montesinos
se fue a Panamá, hasta hoy, ha mantenido alguna
conversación con él?”.
Alan García respondió con evasivas “No. Yo no he
sabido del doctor Montesinos, salvo la presunción -que
era una hipótesis de trabajo- de que estaba en
Venezuela”. Como la respuesta no era concreta De
Carlos replicó: “Existe información de que usted
mantuvo conversaciones con Montesinos estando en
París. ¿Dice que no?”.
“No”, respondió García, nervioso y guardando silencio
unos segundos antes de continuar. “Que yo sepa nadie
ha tomado el nombre del doctor Montesinos para
llamarme. Hubiera sido de lo más curioso recibir una
llamada de Montesinos”.
La corresponsal del mismo diario en Lima, quien
suscribe estas líneas, insistió: “Se ha registrado una
versión de parte de una de las personas que estuvo con
Montesinos en Panamá entre el 24 de setiembre y el 23
de octubre del año pasado, quien afirma que hubo una
comunicación telefónica entre Vladimiro Montesinos y
usted. ¿Puede negar rotundamente esa versión?”
Esta vez García respondió destemplado. “Durante estos
diez años que usted vivía en el Perú yo tuve que vivir
fuera por culpa del gobierno de Montesinos, de manera
que no entiendo esa relación salvo que yo sea un
masoquista absoluto, cosa que no soy. En segundo lugar
que alguien presuma que Montesinos me llame es muy
gracioso. Me ha llamado mucha gente haciendo bromas,
diciendo que era Montesinos o que era Fujimori.” Dijo
contradiciendo la versión que había dado minutos antes
a la periodista española. Acto seguido el candidato
bebió el integro de su vaso de agua y se retiró.
El nexo entre el ex presidente y Montesinos fue Mendel
Winter, cuya su esposa, Maritere Braschi, fue la única
que entrevistó a García durante su “exilio”.
Esa noche García tenía programadas entrevistas en dos
canales de televisión. Después de su encuentro con la
APEP, canceló ambas presentaciones.
Hasta ese momento sólo existía la versión de una de
las personas que acompañó al ex asesor en su breve
exilio panameño, que refería que Alan García se había
puesto de acuerdo con Vladimiro Montesinos para
procurar la prescripción de sus procesos judiciales en
Lima, de tal manera que fuera posible su candidatura a
la presidencia de la República.
La negativa de García a las interrogantes del ABC
alentaron las indagaciones. En los siguientes dos
meses, las investigaciones han establecido que García
negoció con Montesinos la prescripción de sus delitos
a cambio de la impunidad del asesor.
CONTACTO EN PARÍS
El 24 de setiembre del año pasado, Montesinos salió
del Perú en un jet privado rumbo a Panamá; su
asistente principal, Matilde Pinchi Pinchi se
encontraba en New York. Una vez en la capital caribeña
el asesor llamó por teléfono a la señora Pinchi y le
pidió que viajara a Panamá para darle el encuentro.
Matilde Pinchi Pinchi se reunió con Montesinos entre
el diez y el quince de octubre. Ella se instaló en el
mismo aparthotel donde el “Doctor” y Jaqueline Beltrán
estaban hospedados.
En esos aciagos días para el asesor, Pinchi Pinchi
continuó cumpliendo su rol de “mano derecha” y estaba
presente cuando Montesinos hablaba por teléfono,
diariamente, con algunos de sus socios y colaboradores
más cercanos, entre los que se encontraban el ex
presidente Alberto Fujimori y los hermanos Samuel y
Mendel Winter Zuzunaga.
Un día, Mendel Winter le dijo a Montesinos que Alan
García estaba interesado en conversar con él. García
había solicitado a Winter que lo contactara con
Montesinos en anteriores y en repetidas oportunidades.
Winter se lo había hecho saber al asesor, pero
Montesinos se habría negado a atender la solicitud de
audiencia del ex presidente mientras ostentaba el
poder.
Sólo en Panamá, Vladimiro Montesinos le pidió a Mendel
Winter el teléfono de García en París y finalmente, lo
llamó. La conversación que sostuvieron duró
aproximadamente quince minutos. Cuando el ex asesor
cortó, marcó inmediatamente el teléfono de Winter y le
dijo “ya hablé con Caballo Loco y hemos llegado a un
acuerdo”.
Montesinos comentó que García quería que lo ayudara a
arreglar sus juicios en el Perú: “Si hubiéramos
hablado antes, esto no te hubiera pasado” le habría
dicho García a Montesinos aludiendo a la delicada
situación que atravesaba el consejero de Fujimori.
Según lo acordado a través de esa comunicación
telefónica, fue el asesor quien diseñó la estrategia
para conseguir la prescripción de los procesos que
inculpaban a García. Pero como además García estaba
sujeto a la Ley de Contumacia, Montesinos también le
aconsejó que presentara una acción de amparo en contra
de esa norma elaborada en los mejores tiempos de la
dupla Fujimori-Montesinos. Además se encargó de
enviarle el proyecto para que lo materializara con sus
abogados.
Montesinos llamó desde Panamá a Alejandro Rodríguez
Medrano para que trabajara en el tema García.
Todavía en Panamá, Montesinos llamó al vocal Alejandro
Rodríguez Medrano para que empezara trabajar en el
asunto y a Mendel Winter para anunciarle que pronto
llegaría a su casa un sobre que debería ser entregado
en manos de un comisionado enviado por Alan García.
Hizo lo mismo con el ex presidente Fujimori para
contarle que había hablado con “Caballo Loco” y
decirle que pronto le daría precisiones.
Después, Montesinos llamó telefónicamente a García en
diferentes oportunidades, unas veces le contestaba
personalmente y otras la grabadora con un frío
mensaje. Las conversaciones no fueron únicamente de
temas procesales. El ex presidente y el ex asesor
hablaron también de trivialidades.
ADIÓS CONTUMACIA
El 24 de octubre, el asesor en desgracia regresó al
Perú en otro jet que aterrizó en Pisco. Una vez en
Lima, Montesinos se instaló en la casa de Matilde
Pinchi Pinchi y desde ahí, a través de un teléfono
celular prepagado, adquirido por Matilde para la
ocasión, el asesor llamó al vocal Rodríguez Medrano y
le preguntó qué había sido del caso de “Caballo Loco”.
A lo que Rodríguez Medrano contestó: ya lo tengo todo
listo.
Esa tarde, Rodríguez Medrano envió por fax, a la casa
de Matilde Pinchi Pinchi, el documento que
cuidadosamente había elaborado a pedido de Montesinos.
El “Doc” pidió a sus secretarios Ruiz Agüero y Ramos
que lo llevaran en un sobre cerrado a la casa de
Mendel Winter Zuzunaga.
Winter recibió el encargo. Era un sobre lacrado y no
se atrevió a abrirlo. También recibió una llamada de
Alan García pidiéndole la dirección exacta de su casa.
Un día después, una persona recogió de la casa de
Winter el sobre que Montesinos había enviado. Al
término de la distancia el ex presidente recibió el
sobre en París.
Desde ese mismo teléfono, el asesor hizo las
coordinaciones con los integrantes de la Sala de
Derecho Constitucional de la Corte Suprema, la misma
que debía recomendar a la Sala de Especial Penal
-integrada por Luis Serpa Segura, Otto Torres Carrasco
y Nicanor Castillo- para que la acción de Amparo en el
caso de la Ley de Contumacia resultase favorable a
Alan García.
Según la Ley de Contumacia, el acusado mantendría su
condición de reo contumaz mientras no se sometiera a
la justicia. En cristiano, mientras García estuviera
bajo el rigor de esa ley, no podría tramitar la
prescripción de sus procesos y mucho menos candidatear
a ningún puesto público.
No obstante, se debe destacar que Corte Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA ya había
recomendado al gobierno peruano, el 10 de octubre del
año 2000, que dejara sin efecto los fallos judiciales
que estuvieran relacionados a la Ley de Contumacia. El
tribunal internacional había admitido la denuncia de
García el 15 marzo de ese año.
De todas maneras, Vladimiro Montesinos ayudó a García
confiando en que su maquinaria judicial terminaría por
librarlo no sólo de esa Ley, sino también y sobre
todo, de los procesos que enfrentaba. Como el caso del
tren Eléctrico, por ejemplo. A cambio, el asesor
tendría un futuro diferente.
José Lizier ayudó a Montesinos a fugar.
Tal vez es una coincidencia, pero lo cierto es que,
poco después, el 29 de octubre del 2000, Vladimiro
Montesinos huyó nuevamente del país a bordo del velero
Karisma, una embarcación que le pertenecía a José
Lizier Corbeto, hijo de Carlos Lizier Gardela,
funcionario de confianza de Alan García y prominente
miembro de su pasado gobierno.
Lo que siguió, cronológicamente, no deja de llamar la
atención. También en noviembre del 2000 el conocido
magistrado motesinista Percy Escobar Lino, sorprendió
a tirios y troyanos pronunciándose, públicamente, en
contra de la Ley de Contumacia desde su ubicación de
suplente en la Sala de Derecho Público.
Como se recuerda, el Consejo Nacional de la
Magistratura no depuró el Poder Judicial hasta el mes
de mayo del presente año, por lo que los vocales
montesinistas tuvieron tiempo suficiente para servir a
los intereses de su mentor.
El 10 de enero el ministro de Justicia del gobierno de
Transición, Diego García Sayán, envió la resolución de
la CIDH al presidente de la Corte Suprema de Justicia,
Mario Urrelo, el mismo que derivó el informe a la Sala
Penal Permanente presidida por Luis Serpa Segura.
El 17 de enero, Jorge del Castillo anunció
públicamente que Alan García regresaría el 27 del
mismo mes. Alan vuelve. La noticia fue publicada en
las primeras planas.
Al día siguiente, la Sala Penal Especial de la Corte
Suprema, encabezada por el fiel Serpa Segura, resolvió
considerando inaplicable la Ley de Contumacia para
Alan García Pérez.
Paralelamente, la misma Sala decretó la prescripción
de los delitos que sustentaban los procesos del ex
presidente. Aunque no sucedió lo mismo para Alfredo
Zanati, el amigo de García comprendido como cómplice
en el caso del Tren Eléctrico donde el ex mandatario
era el acusado (ver recuadro).
Serpa Segura, aquí saludando a Montesinos por su
cumpleaños, fue quien solicitó la prescripción de los
procesos contra García.
ALAN VUELVE
El sábado 27 de enero, Alan García regresó al Perú
limpio de polvo y paja. Al día siguiente, en América
Televisión, en el canal de los ahora prófugos José
Enrique y José Francisco Crusillat, el periodista
Nicolás Lucar, utilizando la versión de un testigo que
resultó ser el chofer de su suegra; acusó al
presidente del gobierno de Transición, Valentín
Paniagua, de estar coludido con la red de corrupción a
través del testaferro de Montesinos, Víctor Alberto
Venero Garrido. Lúcar había dedicado ya una edición
entera de su programa a entrevistar a García.
Mientras ocurría el escándalo en el programa “Tiempo
Nuevo” en el otro canal, la periodista de Panorama,
Mónica Delta, en extraordinaria y rapidísima reacción
entrevistaba a Alan García precisamente sobre el tema
de inmediata actualidad: las posibles vinculaciones de
Paniagua con Venero.
Uno de los periodistas más emblemáticos del régimen
fujimorista acusaba al Presidente de la Transición de
estar vinculado al testaferro de Montesinos, pero
García Pérez respondía como gran estadista, dejando
abierta la posibilidad de que la denuncia tuviera
asidero.
“Ruego a Dios que no sea cierto, me resulta difícil
que un hombre como Valentín Paniagua haya recibido
dinero para su campaña. Es gravísimo y alarmante que
un Presidente provisional encargado de conducir el
proceso electoral del próximo 8 de abril en forma
democrática, sea acusado de esa manera, es muy grave”
dijo García en ese momento.
El engranaje que montó el ex asesor en los últimos
años en la televisión abierta, empezó a rodar a favor
del recién llegado.
Cualquier lector memorioso recordará que el candidato
García borró de su discurso el nombre de Montesinos y
las palabras mafia y corrupción. Desde sus tribunas
callejeras Alan Perú cuestionó únicamente la política
económica aplicada por el fujimorismo y propuso que
los peruanos “fijáramos nuestras esperanzas en el
futuro, como el conductor de un auto que no puede
manejar mirando por el retrovisor”.
Mirar el futuro no significa sin embargo, olvidar el
pasado, auspiciar la impunidad y permitir que la
corrupción haga de la política su campo de batalla.